Cruces de flores de Piedrabuena (Ciudad Real). 6: La cruz del Castillo, cruz del Calvario, cruz de las Amas de Casa y …».

Visita los día 26 y 27 de abril de 2026 a las Cruces de flores de mayo de Piedrabuena

Cruz del Castillo

La siguiente cruz que visitamos fue la Cruz del Castillo. A mi juicio, lo extraordinario de esta cruz no está en la cruz misma —que este año me ha parecido algo discreta, aunque eso va en gustos—, sino en su entorno.

Se entra y, de pronto, uno se encuentra en una cueva auténtica. Unas escaleras descienden hasta una fuente escondida. Las paredes, recubiertas artificialmente con flores de brezo, contrastan con el fondo donde el musgo natural se adueña del espacio. Hay que bajar de uno en uno, como quien se adentra en un pequeño santuario.

El fondo de la cueva.

Abajo, el aire cambia. Da gusto quedarse un rato viendo, oyendo, respirando, sintiendo el agua que cae y se desliza, como si el tiempo se detuviera en ese rumor constante.

Aunque en la foto de la izquierda no se vea muy bien, lo que hay en el suelo son escaleras, aunque la luz violeta hace que casi no se perciban.

Al fondo hay unos chorros de agua cayendo, no me atrevo a llamarlos cascadas.

Agua cayendo.

Cuando el chorro llega al suelo se rompe, saltan gotas de agua y produce ese sonido acuoso para mi tranquilizante.

chorro de agua chocando en el suelo.

Un poco más a la derecha, una pequeña fuente deja que su agua fluya sobre el suelo de piedra con varios escalones.

Agua cayendo por varios deniveles.

Tras haber estado un rato disfrutando del entorno hay que subir. lamentablemente, no se puede estar mucho tiempo pues hay otros visitantes esperando para bajar.

Es al subir cuando ves la cruz. Esta años es una cruz sumamente sencilla, solamente los los brazos luminosos, como si fueran tubos fluorescentes.

Hay un detalle bonito, el agua cae sobre la cruz.

Cruz de mayo.

Cruz de la Peña del Calvario

Con la Cruz de la Peña del Calvario inauguramos el segundo tipo de cruces: las llamadas cruces de tela. Como su nombre indica, en ellas la tela adquiere un protagonismo absoluto. Siempre me asombran sus techos: superficies tensas, perfectamente lisas, sin una sola arruga. Y lo más sorprendente es que, según me cuentan, todo lo montan solo con alfileres y una paciencia infinita.

Detalle del techo.

El techo de tela está tan liso y es tan brillante que incluso refleja parte de las luces del recinto.

Al entrar lo que vemos es una habitación toda recubierta de tela.

Cruz de la Peña del Calvario.

El suelo está alfombrado con mejorana y otras hierbas olorosas. Y, como en todas las cruces, huele muy bien.

En esta ocasión la cruz son tres paneles translucidos iluminado por detrás., lo que les da una gran brillantez.

Cruz de la Peña del Calvario.

Observemos más de cerca la cruz central, la del Calvario.

Detalle de la cruz central.

En el suelo, en un rincón hay un gallo.

Gallo vigilando la Cruz de la Peña del Calvario.

En la Cruz de la Peña del Calvario, entre telas y flores, destaca un gallo erguido, de mirada alerta y plumaje encendido. No es un simple adorno: parece custodiar el amanecer del día festivo. En la tradición, el gallo anuncia la luz y recuerda la vigilancia del espíritu, el paso de la noche al alba. A su alrededor, las hojas verdes y las flores blancas crean un pequeño jardín ritual, donde todo —hasta el silencio— parece dispuesto para celebrar la vida que despierta.

Cruz de la Peña los Novatos

Tengo que confesar que algo pasó, no sé si es que llegamos tarde y ya estaban cerrando… pero el caso es que no saqué nada más que un bonita cruz que estaba a la entrada.

Cruz a la entrada de la Peña los Novatos.

Es una cruz de una sencillez conmovedora, hecha de madera sin artificio, con la huella del tiempo marcada en su textura. Esa aspereza natural le da una fuerza serena, como si cada veta contuviera una historia. En el centro, la corona de espinas se ciñe al madero como un recordatorio silencioso del sacrificio y la redención. La escalera apoyada parece invitar a ascender, no tanto hacia lo alto físico, sino hacia una altura interior, donde la fe y la humildad se encuentran.

Detalle de la Corona de Espinas.

Cruz en la calle

No solo hay cruces en los trece lugares indicados. También las hay en varios sitios a lo largo y ancho del pueblo. Y en muchas casas, en sus balcones.

Nada más salir de la Peña los Novatos hay una muy sencilla, pero bonita.

Cruz en mitad de la calle.

Cruz de Amas de Casa

Siempre he admirado el trabajo de las Amas de Casa, y esta vez no es la excepción: el cuidado con las telas es espectacular. El techo, perfectamente estirado y liso; el suelo, cubierto por una tela blanca arrugada con un gusto exquisito; las plantas, aportando un toque de color y equilibrio… Todo está hecho con una precisión admirable.

Y, sin embargo, la cruz me ha dejado frío. No por su sencillez —pues lo sencillo suele conmoverme—, sino por su exceso de perfección. Las maderas, tan lisas y pulidas, parecen recién salidas de una máquina moderna. Tal vez sea eso lo que me desconcierta: en el Calvario, espero una cruz que conserve algo de aspereza, de imperfección humana, de esa verdad que no se mide con escuadra ni lija.

Cruz de las Amas de Casa.

Esta fue la última cruz que vimos el día 7 de mayo. Las cruces que nos faltan las veremos mañana.


Notas

[1]


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

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