El Cubípodo del Puerto de Málaga: cuando la ingeniería se disfraza de escultura.

14 de junio de 2026

Paseando por el Muelle Uno, entre yates brillantes y turistas en modo helado‑en‑mano, uno se encuentra con un objeto extraño: un enorme bloque de hormigón, geométrico, casi simpático, que parece salido de un catálogo de arte contemporáneo. Su placa lo identifica con solemnidad técnica: CUBIPOD. Elemento prefabricado de hormigón para la construcción de diques en talud. Patente española. Licencia exclusiva SATO OHL [1].

Cubípodo en puerto de Málaga.

Pero lo primero que piensa cualquiera —y yo también— es otra cosa: ¿Cubípodo? ¿Un cubo con patas? Aunque, para ser sinceros, el nombre que los autores de la patente le dieron fue el de Cubipod. El nombre parece inventado por un niño ingenioso o por un poeta de la geometría. Y, sin embargo, es pura ingeniería costera: un cubo con pequeños salientes que mejoran el encaje entre piezas y ayudan a disipar la energía del oleaje. Un diseño funcional, pensado para resistir temporales, no para posar ante las cámaras.

En la placa explicativa que hay en el cubípodo se dice:

GOBIERNO DE ESPAÑA MINISTERIO DE FOMENTO Puertos del Estado

Puerto de Málaga Autoridad Portuaria de Málaga

CUBÍPODO

EMPLEADO POR PRIMERA VEZ EN EL NUEVO DIQUE DE ABRIGO EXTERIOR DE SAN ANDRÉS, OBRA POR LA QUE LA AUTORIDAD PORTUARIA DE MÁLAGA RECIBIÓ EL PREMIO NACIONAL 2011 A LA COMPRA PÚBLICA INNOVADORA, POR SU APUESTA DE UNA LICITACIÓN PÚBLICA FAVORECEDORA DE LA INNOVACIÓN EN LA OBRA CIVIL.

NOVIEMBRE 2012

SATO OHL Ute Dársena de San Andrés

Y, aun así, ahí está: expuesto como escultura.

El puerto de Málaga ha tenido la ocurrencia —o la intuición estética— de mostrar uno de estos bloques como si fuera una obra de arte. Y lo cierto es que funciona. El Cubípodo tiene algo de tótem industrial, de fósil de una civilización futura, de pieza arqueológica que alguien desenterrará dentro de mil años y no sabrá si servía para contener el mar o para venerarlo.

Su geometría rotunda, su textura rugosa, su escala casi monumental… todo contribuye a esa ambigüedad deliciosa entre lo útil y lo bello. Es como si la ingeniería, sin proponérselo, hubiera creado una escultura minimalista. Y Málaga, que sabe mirar el mar con ojos propios, ha decidido celebrarlo.

Quizá por eso me gusta tanto este Cubípodo: porque recuerda que la frontera entre arte y técnica es más porosa de lo que creemos. A veces basta con cambiar el contexto —del dique al paseo marítimo— para que un objeto funcional revele su alma estética.

Y porque, admitámoslo, el nombre sigue siendo maravilloso. Cubípodo. Un cubo con patas que, sin quererlo, se ha convertido en artista invitado del puerto.


Notas

[1] Martín, Cristina. Cubipod, un innovador elemento con sello español para construir diques de abrigo en los puertos marítimos. Hispanidad.com. 22 de abril de 2017. https://www.hispanidad.com/publirreportaje/cubipod-un-innovador-elemento-con-sello-espanol-para-construir-diques-de-abrigo-en-los-puertos-maritimos_279734_102.html


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

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