Nave alienígena sobre Fuengirola

16 de febrero de 2026

La inteligencia artificial generativa de imágenes me parece una mezcla inseparable de genialidad y torpeza.

Desde que se popularizaron, suelo dedicar un rato a jugar con estas herramientas. Me resultan muy útiles para eliminar objetos que estropean una foto, y también para dejar volar la imaginación pidiéndoles cosas poco habituales. Lo que me irrita, en cambio, son las restricciones absurdas que imponen algunas de ellas. Por ejemplo, al intentar mejorar una foto de la Cripta de los Capuchinos de Cádiz —donde, naturalmente, aparecen calaveras y huesos— la IA me respondió que sus normas no le permitían mostrar escenas de muerte. En fin…

Hace unas semanas contemplé una puesta de sol que tiñó de amarillo brillante el horizonte oeste de Fuengirola. Tomé una foto, pero por alguna razón apareció una mancha en la parte superior; quizá puse un dedo delante del objetivo. Decidí usar una IA para eliminarla, pero, probablemente porque no me expliqué bien, el resultado fue lo que se ve abajo.

La imagen final daba la sensación de que sobre Fuengirola flotaba una zanahoria —o quizá una remolacha— recién arrancada de la tierra, con sus raíces colgando. ¿O era una nave alienígena?

Puesta de sol en Fuengirola, «arreglada» por una IA.

Me decidí por la idea de que era una nave espacial alienígena y pedí a una IA que me generase un vídeo de su movimiento.

El resultado es sorprendente. La nave espacial que se ha creado a partir de lo que creía que era una remolacha con sus raíces es sumamente imaginativa. La música es mía, creada con ayuda de una IA de composición.

Probé con otra IA, en este caso, con Grok y me dio esta versión:

Hice muchísimas más pruebas, pero no quiero aburrirles. Para acabar, les pongo este vídeo en el que la nave espacial destruye la ciudad.

Pues nada más por hoy, no quiero aburrirles con mis juegos.


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Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

Licencia de Creative Commons

De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de felix.ares.fm

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

tapas.ares.fm.2

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3

El amanecer: un ritual antiguo (Fuengirola)

9 de febrero de 2026

El milagro cotidiano del amanecer

Hay espectáculos que nunca se agotan, aunque los veas una y otra vez. Para mí, el amanecer es uno de ellos. Cada día parece reinventarse, como si el cielo tuviera un pincel caprichoso que decide estrenar una paleta distinta. A veces domina un amarillo intenso que despierta incluso antes que el sol; otras, los naranjas se mezclan con suavidad, como si el cielo quisiera desperezarse sin prisa. Y hay días en los que el rojo irrumpe con fuerza, casi teatral, recordándome que la naturaleza también sabe ser dramática.

Amanecer 9 de enero.

Observar el horizonte es un privilegio. Hay mañanas en las que el sol se deja ver desde el primer instante, emergiendo como un disco dorado que asciende con solemnidad. En otras, las nubes lo ocultan, pero aun así regalan un juego de luces que transforma el cielo en un lienzo vivo. Cuando el sol logra asomarse, el momento es apoteósico: los colores se intensifican, el mar se cubre de una estela vibrante y todo parece detenerse durante unos segundos.

El sol asoma su cabeza. Todavía muy cerca del lugar que lo hacia en el solsticio.

Y luego está ese instante mágico —tan breve como inolvidable— en el que el disco solar aparece completo, quizá suavizado por una ligera bruma que atenúa su brillo. Es un espectáculo majestuoso, irrepetible, que siempre me deja con la sensación de estar presenciando algo sagrado. No me sorprende que tantas civilizaciones antiguas lo venerasen; los egipcios, por ejemplo, lo elevaron a la categoría de dios: Ra.

Ra, el dios solar egipcio, en su cabeza el disco solar en todo su esplendor Con el rojo y el amarillo. La foto es de
fi:Käyttäjä:kompak, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1168926

Para ellos, el sol no era solo un astro: era un ciclo eterno de muerte y renacimiento, un recordatorio diario de que la luz siempre vuelve. Y cuando contemplo un amanecer especialmente majestuoso, entiendo perfectamente esa devoción ancestral. Homero lo resumió con una imagen que sigue siendo perfecta miles de años después: Eos, la de rosados dedos, se alzó trayendo la luz a los mortales.

La descripción de Homero es muy inspiradora. Me la imagino así:

Eos, la de los dedos dorados. Así me la imagino.

Aunque lo que yo imagino es a Eos como muchos rayos saliendo del sol (sus dedos rosados), a lo largo de la historia ha habido muchos pintores que la han soñado de otras formas. Por ejemplo Evelyn de Morgan, la veía así:

Eos, la de rosados dedos, se alzó trayendo la luz a los mortales. Por Evelyn De Morgan – not provided, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=260834

Ovidio en «Las Metamorfosis» escribe el amanecer con su estilo característico: imágenes suaves, colores delicados y un tono casi pictórico: “La Aurora abría las puertas del cielo teñidas de azafrán«. Donde yo hablaba de amarillos y rosas, Ovidio habla de azafrán, que no está muy lejos.

L’Aurore or Dawn (1881). Por William-Adolphe Bouguereau – Sean Pathasema, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19048128

Cada amanecer es distinto, pero llega siempre en silencio, como un susurro que despierta al mundo sin exigir nada a cambio. Primero tiñe el cielo de un resplandor tímido, casi un rubor, y luego va desplegando colores que parecen nacer de un ritual antiguo, repetido durante siglos, milenios y hasta eones. La luz avanza despacio, acariciando el mar, las nubes, los tejados, como si quisiera recordarles que todo empieza de nuevo. Y en ese instante suspendido, cuando el día aún no es día y la noche ya se ha rendido, uno siente que la vida respira con más hondura, como si el universo entero se abriera para dejarnos pasar.


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Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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