«Hakuna Matata» en el recinto ferial: una pausa feliz en Fuengirola

7 de enero de 2026

Paseando por el recinto ferial de Fuengirola me encontré con una sorpresa: donde antes había otro bar —cuyo nombre, lo confieso, se me ha borrado de la memoria— ahora luce un nuevo y llamativo Hakuna Matata. El rótulo me descolocó lo suficiente como para acudir al traductor: resulta ser una expresión suajili [1] que significa algo así como “no hay problema”, “todo está bien”. Una frase cotidiana en África oriental que, por obra y gracia de la cultura popular, ha viajado desde el suajili hasta las canciones de Boney M. y, por supuesto, hasta la película de Disney El Rey León. No he visto la película ni tengo intención de hacerlo, pero la expresión tiene un encanto propio, más allá de su fama cinematográfica.

Ahora que conozco lo que significa «Hakuna Matata» la carta del establecimiento queda mucho más clara. Vamos a verla.

Portada de la carta de «Hakuna Matata»

Ahora que sabemos la referencia a El Rey León intuyo que la ilustración del centro se refiere a una cría de león.

Y la frase de abajo, adquiere todo el sentido «Ningún problema debe hacerte sufrir…»

Atención

El establecimiento tiene una terraza externa, como no hacía demasiado frío, a pesar de ser invierno, nos sentamos. Como no lo conocíamos, entramos sin demasiadas expectativas y salimos con una sensación agradable. Nos atendieron con rapidez y amabilidad, algo que siempre se agradece en un lugar nuevo. Pedimos un par de vinos de Rueda (verdejo), frescos y bien servidos, y dos pitufos, que para quien no sea de Andalucía conviene aclarar: aquí un pitufo es un bocadillo pequeño, hecho con una barrita de pan individual.

Uno era de tortilla francesa, sencillo y cumplidor. El otro, una catalana, que en nuestra tierra significa pan con tomate rallado, aceite de oliva y una loncha de jamón serrano. Una combinación humilde pero infalible, de esas que no necesitan presentación.

Pitufo catlán con tomate y loncha de serrano y al fondo el pitufo de tortilla francesa.
Pitufo de tortilla francesa.

Precios

Los precios siempre son interesantes y nos pueden animar a entrar o no en un establecimiento, en este caso, los precios fueron los siguientes.

Vino blanco de Rueda: 2,60 €

Pitufos: 3,60 €

Ubicación

Ya he dicho que está en el recinto ferial, pero puedo aproximar un poco más. Desde la entrada, mirando al Palacio de la Paz está a la izquierda y bastante cerca.

Calle Fuensanta 4

Teléfono:
603325969

Resumen

No sé cuánto durará este Hakuna Matata ni si se convertirá en un clásico del recinto ferial, pero la visita fue agradable, honesta y sin complicaciones. Quizá, después de todo, el nombre le va como anillo al dedo: un pequeño alto en el camino donde todo fluye sin prisas y sin problemas.

Volveremos.

Hakuna matata, pues. Y seguimos tapeando por Fuengirola.


NOTAS

[1] Wikipedia. Entrada: Idioma suajili. https://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_suajili [Consultado el 7 de enero de 2026]


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Enero, Jano y el arte de mirar dos veces

28 de diciembre de 2025

Hay meses que son simples casillas en el calendario, y hay meses que son metáforas. Enero pertenece a esta segunda especie. Su nombre procede de Jano [1], el dios romano de los comienzos, los umbrales y las transiciones, representado con dos rostros: uno vuelto hacia lo que ya fue, otro hacia lo que está por venir. Un dios liminal, guardián de puertas y pasajes, que presidía todo inicio y cuyo mes —Ianuarius— abría el año.

El dios Jano en el límite de dos paginas, de dos años. Una cara mira al pasado (2025), la otra mira al futuro (2026).

Es difícil imaginar una figura más adecuada para este momento del calendario: una cara contempla el 2025 que dejamos atrás; la otra se asoma al 2026 que empieza a desplegarse. Viajar en enero es, de algún modo, viajar con Jano: un pie en la memoria, otro en la expectativa.


Cuando el año no empezaba en enero

Lo curioso es que enero no siempre fue el primer mes del año. En la Roma más antigua, el calendario estaba profundamente ligado al ciclo agrícola, y los meses de invierno ni siquiera tenían nombre hasta el siglo VII a. C. Durante siglos, el año nuevo romano comenzaba el 1 de marzo, coincidiendo con el despertar de la actividad militar y agrícola.

Fue Julio César, en su reforma del calendario (46 a. C.), quien decidió fijar el 1 de enero como inicio oficial del año, alineándolo con el comienzo de su propio mandato y con la reorganización administrativa del Imperio. Desde entonces, el mes de Jano se convirtió en la puerta simbólica del tiempo.

Una de las razones que impulsaron a pasar el principio de año al 1 de enero tuvo que vez con el inicio de las campañas guerreras. La costumbre era que el ejército comenzara su marcha tras las fiestas de año nuevo. Julio César constató que los soldados estaban desentrenados. Había que formarlos, educarlos y eso llevaba tres meses. Así que si empezaban a formar el 1 de marzo, las campañas no podían empezar hasta el 1 de junio. Demasiado tarde. Así que decidió que el año comenzara el 1 de enero para poder estar tres meses entrenado a sus soldados.

Que quede claro que esa fue una de las razones, pero hubo otras, como la ya dicha de celebrar el inicio de su mandato de cónsul, el 1 de enero del año 59 a. C. Por otro lado, en Roma no había un solo calendario, había muchos, lo que complicaba enormemente ponerse de acuerdo en fechas. Julio César puso orden en todo ello.


Culturas que comienzan el año en otros umbrales

La idea de cuándo empieza un año es profundamente cultural. No todas las civilizaciones eligieron el frío de enero para abrir su ciclo. Aunque hay dos ideas que predominan. Una es el solsticio de invierno. El Sol ha llegado a su punto más bajo de todo el año. Es algo así como si el Sol estuviera a punto de morir, que casi no tuviera fuerza para levantarse del suelo, haciéndolo con grandes dificultades. Y a partir del solsticio, poco a poco, se va recuperando. Cada vez se eleva más, cada vez da más calor a la tierra.

Por lo tanto, ese momento, que, groso modo, es el 1 de enero (realmente el solsticio es cerca del 21 de diciembre) es un buen momento para señalar una transición. Un límite, del que dios Jano era representativo.

Otro momento es el equinoccio de primavera. Los campos han estado yermos, secos, sin casi nada verde y, una vez más, y casi de repente, los campos se vuelven verdes y nacen flores de colores y pájaros cantores y el ambiente se llena de colores y de trinos. Parece que se trata de otro límite. Un límite muy importante. La tierra revive… Un buen momento para celebrar el triunfo de la primavera.

El el equinoccio de primavera la tierra revive, se llena de color y de aves que vuelan y cantan. Imagen creada por IA.

Culturas con el año nuevo en el solsticio de invierno

  • Antiguo Irán / Zoroastrismo (Yalda / Sada): aunque su año nuevo oficial es Nowruz (equinoccio de primavera), celebraban el renacimiento de la luz en el solsticio. Curiosamente en el zoroastrismo se dan los dos límites de los que hablamos: el del solsticio de invierno y el del equinoccio de primavera.
CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=199969

  • Civilizaciones germánicas y nórdicas: muchas festividades de Yule marcaban el renacer del sol y el inicio simbólico del ciclo anual.
Transporte del árbol de la fiesta de Yule. Sin duda un antecedente a nuestro árbol de Navidad. By Robert Chambers – The Book of Days (1864), p. 734.[1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5278707

  • China antigua (en algunos periodos): ciertos calendarios lunisolares imperiales situaban el inicio del año cerca del solsticio, antes de que se fijara definitivamente entre finales de enero y febrero.
Calendario chino. Imagen creada por Gemini

Culturas con el año nuevo en el equinoccio de primavera

  • Persia / Irán (Nowruz): uno de los calendarios más antiguos que aún se celebran; el año comienza exactamente en el equinoccio, aunque, como hemos visto más arriba, el solsticio de invierno también era una fecha muy señalada.

  • Egipto antiguo (en algunos periodos): el año civil comenzaba con la crecida del Nilo, que a su vez estaba relacionado con aparición de Sirio (Isis) pero el año astronómico se asociaba al equinoccio.

La diosa Isis. By Ägyptischer Maler um 1360 v. Chr. – The Yorck Project (2002) 10.000 Meisterwerke der Malerei (DVD-ROM), distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH. ISBN: 3936122202., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=146254

  • Grecia antigua (ciudades-estado): muchos calendarios locales iniciaban el año en torno al equinoccio de primavera.

  • Calendario babilónico: el Akitu, celebrado en primavera, marcaba el inicio del año.

Cada cultura eligió su propio “Jano”: un punto del cielo, un renacer agrícola, un retorno de la luz o un equilibrio cósmico.


Lo que le debemos a Roma

Enero es un buen mes para recordarlo: vivimos en un mundo profundamente romanizado. Desde el trazado de las ciudades hasta el derecho, desde las lenguas romances hasta la idea misma de ciudadanía, Roma sigue siendo una presencia silenciosa en nuestra vida cotidiana.

Y también en nuestro tiempo.

El calendario que usamos, la estructura de los meses, la noción de año civil, la idea de que el tiempo puede organizarse en ciclos regulares… todo eso es herencia romana. Incluso la costumbre de hacer balances y propósitos tiene algo de ritual jánico: pasar el límite, cerrar una puerta, abrir otra.

Este enero, mientras Jano abre su puerta doble, te invito a mirar atrás con gratitud y adelante con curiosidad. ¿Qué rostro de Jano te acompaña más este año: el que recuerda o el que sueña?


NOTAS

[1] Wikipedia. Entrada. Jano. https://es.wikipedia.org/wiki/Jano [Consultado 28 de diciembre de 2025]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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