14 de junio de 2026
Trocadero Casa de Botes es un conocido restaurante que está en el Muelle Uno de Málaga [1], está situado sobre la base del histórico edificio Malagueño de la Casa de Botes (data del año 1946).
Ya habíamos comido en otro restaurante, pero decidimos subir a la cafetería rooftop.

El restaurante está muy cerca del faro.
A la entrada del restaurante hay un letrero en el que, a duras penas, se lee Trocadero.

No llego a entender la manía de poner letras al revés o sustituir la A por la lambda (Λ).
Hay lugares que se descubren poco a poco, como si cada escalón revelara una promesa. Así me ocurrió en Trocadero Casa de Botes, mientras subíamos hacia la cafetería rooftop. Antes de llegar arriba, el propio restaurante ya me había atrapado con una sensación inesperada de acogimiento, de refugio bien pensado.


El interior está decorado con maderas nobles, cálidas, casi táctiles, que envuelven el espacio con una elegancia serena. A un lado y otro se abren pequeños reservados, rincones íntimos donde dos personas pueden conversar sin prisa, aislados del mundo pero con el mar siempre presente. Son espacios que invitan a volver acompañado, a compartir una cena tranquila, a dejar que la noche avance sin urgencias.

Y entonces llega la terraza.



Arriba, el ambiente cambia: todo es luz, amplitud, aire. La vista se abre hacia el mar, que queda tan cerca que parece formar parte del mobiliario. Hay palmeras que se mecen, el faro recortado contra el cielo, y ese rumor constante del Mediterráneo que convierte la azotea en un pequeño mirador privilegiado. Es un lugar que combina lo mejor de un rooftop con lo mejor de un chiringuito elegante: altura y horizonte, pero también cercanía y brisa.
En esta ocasión fui en grupo, solo a la cafetería rooftop, y aun así la experiencia tuvo ese punto de celebración tranquila que tienen los sitios bien pensados. Pero mientras subía y después mientras bajaba, no pude evitar mirar de reojo esos reservados para dos, esos rincones de madera y penumbra suave que me parecieron perfectos para una visita más íntima.



Las bebidas frescas nos esperaban allí arriba, brillando en la mesa como una invitación amable. No solo prometían quitar la sed o aliviar el calor de la tarde: parecían invitar a saborear la vida, a detenernos un instante, a dejar que cada sorbo fuese una pequeña celebración. En aquel rooftop luminoso, con el mar tan cerca y la brisa jugando entre las palmeras, hasta un simple vaso frío adquiría un significado distinto, casi festivo.

Sé que volveré. La próxima vez, no en grupo, sino acompañado, para sentarme en uno de esos espacios que parecen hechos para conversar, para mirar el mar entre frase y frase, para dejar que la noche se acomode alrededor.

Notas
[1] Grupo Trocadero. TROCADERO CASA DE BOTES. https://grupotrocadero.com/trocadero-casa-de-botes/
Nota sobre fotos
Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm
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