El eclipse de sol del 12 de agosto (Fuengirola)

12 de agosto de 2026

El interés por el eclipse del 12 de agosto de 2026 estaba plenamente justificado. Sabíamos con años de antelación cuándo ocurriría, a qué hora comenzaría e incluso qué porcentaje del Sol quedaría oculto. La ciencia nos había despojado del miedo, pero no de la fascinación.

Comienzo del eclipse desde Madrid.

Sin embargo, a veces me pregunto qué habrían pensado nuestros antepasados más remotos, aquellos cazadores-recolectores cuya existencia dependía directamente de la luz y el calor del Sol.

Imagino a uno de aquellos grupos contemplando el cielo con inquietud. De repente, el disco solar aparece mutilado. Le falta un trozo, como la mordedura que dejan los dientes al hincarse en una fruta madura. ¿Cómo interpretar algo semejante sin conocimientos de astronomía? No resulta difícil comprender que pensaran que algún ser celeste estaba devorando la estrella. Debía de ser una criatura capaz de volar por el cielo. Tal vez una gigantesca serpiente alada. Quizá un dragón. Tal vez una batalla entre dragones.

Los dragones del eclipse. Imagen creada por IA.

Y entonces llegaría otro bocado. Y después otro más. El Sol disminuiría ante sus ojos hasta desaparecer por completo. La oscuridad avanzaría en pleno día. La temperatura descendería. Los animales se mostrarían inquietos. El mundo parecería haber perdido su orden habitual. ¿Y si la noche duraba para siempre? ¿Y si el frío seguía aumentando? Algo terrible estaba ocurriendo. Algo que podía significar el fin de todo cuanto conocían.

Me los imagino elevando plegarias improvisadas al cielo: «Por favor, Sol, regresa». «No sabemos en qué te hemos ofendido, pero perdónanos». Quizá encendieran hogueras, golpearan tambores o alzaran los brazos, convencidos de que de algún modo debían ayudar a la estrella a vencer al monstruo que la estaba devorando

Implorando que vuelva la luz. Imagen creada por IA.

Los eclipses han despertado temores y supersticiones durante milenios, pero también han otorgado poder a quienes comprendían o sabían predecir el fenómeno. Muchos recordarán la novela Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Mark Twain [1]. Su protagonista utiliza el conocimiento de un eclipse para salvar la vida y hacerse pasar por un poderoso mago ante los habitantes de la Inglaterra artúrica.

La realidad, sin embargo, supera en ocasiones a la ficción. Algo parecido hizo Cristóbal Colón durante su cuarto viaje. Varado en Jamaica, en 1504, y con dificultades para obtener suministros, supo gracias a las tablas astronómicas que iba a producirse un eclipse de Luna. Advirtió a los indígenas de que Dios mostraría su enfado haciendo desaparecer la Luna del cielo. Cuando el eclipse ocurrió tal como había predicho, su prestigio aumentó considerablemente y consiguió que siguieran abasteciendo a su expedición.

Pero existe también la otra cara de la moneda. La magistral narración El eclipse, de Augusto Monterroso, invierte por completo la situación. En el relato, el fraile español Bartolomé Arrazola, perdido en la selva de Guatemala y a punto de ser sacrificado por los mayas, confía en salvar la vida gracias a sus conocimientos astronómicos. Anuncia que hará desaparecer el Sol para demostrar su poder. Lo que ignora es que los mayas poseen conocimientos astronómicos más avanzados que los suyos y habían calculado aquel eclipse con precisión mucho antes de que él apareciera por allí. Su truco fracasa y el sacrificio sigue adelante. Es una lección de humildad: el conocimiento da poder, pero la ignorancia sobre el conocimiento de los demás puede resultar fatal.

Quizá por eso los eclipses siguen fascinándonos. Nos recuerdan el miedo de los cazadores-recolectores que veían cómo una sombra devoraba el Sol, pero también la larga aventura intelectual que permitió a algunas civilizaciones anticipar esos fenómenos con una exactitud asombrosa. Entre el terror supersticioso y la comprensión científica se encuentra una de las historias más hermosas de la humanidad: la de nuestra incesante curiosidad por entender el cielo.

Hoy conocemos las leyes que gobiernan el movimiento de la Tierra y la Luna. Sabemos calcular eclipses con una precisión extraordinaria y contemplarlos sin temor. Incluso nos venden gafas para poder verlo con todo detalle, sin que nuestros ojos peligren.

Imagen ficticia, basada en una foto real, pero con caras creadas por IA. Las gafas protegen a las personas de la luz dañina del sol. La foto en la que se basa el dibujo se tomó en Madrid.

Hoy, al observar cómo la sombra lunar avanza lentamente sobre el Sol, todavía es posible sentir un eco lejano de aquellas antiguas emociones. Durante unos minutos comprendemos mejor a nuestros antepasados y recordamos que, por mucha ciencia que acumulemos, seguimos siendo seres humanos mirando al cielo con asombro.

Yo intenté contemplar aquel eclipse del 12 de agosto de 2026 desde Fuengirola. Había esperado el acontecimiento durante meses, pero la realidad no siempre coopera con los planes de los aficionados a la astronomía. El cielo estaba parcialmente cubierto por nubes y, además, el eclipse se produjo muy cerca de la puesta de Sol. Cuando llegó el momento culminante, el astro rey apenas se elevaba unos grados sobre el horizonte.

El Sol mordido por la Luna entre las nubes, en Fuengirola.

Mis fotografías muestran un Sol ya mordido por la Luna que, poco a poco, va ocultándose tras las sierras del oeste malagueño. No fue la visión espectacular que había imaginado, pero contemplar aquel disco incompleto deslizándose tras las montañas tenía también algo de mágico. Durante unos instantes parecía que el Sol, herido por la sombra, buscaba refugio detrás de las cumbres.

Durante unos instantes parecía que el Sol, herido por la sombra, buscaba refugio detrás de las cumbres.

Notas

[1] Mark Twain. Un yanqui en la corte de rey arturo.https://www.llibreriasarri.com/es/libros/un-yanqui-en-la-corte-del-rey-arturo_RAM0010799

[2] Ciudadseva. El eclipse. Texto completo. https://ciudadseva.com/texto/el-eclipse/

[3] La imagen destacada, donde se ve el principio del fin del eclipse, en estilo van Gogh, está realizada con IA (Meta).


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

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Bar El Capricho (Fuengirola)

27 de julio de 2026

Muy habitualmente pasamos por delante del bar cafetería El Capricho. Paramos de vez en cuando, pero no siempre sacamos fotos. En esta ocasión hemos parado y he obtenido algunas fotos.

Fachada de El Capricho en la calle San Pedro. Las caras las he pixelado por privacidad.
El capricho. Con parte de la carta a la vista.

Nos atendieron rápidamente y con amabilidad y en poco tiempo ya estábamos disfrutando de nuestra consumición.

Tortilla francesa.

A la hora de guardar las fotos en mis archivos me tropecé con cómo era el establecimiento años atrás y descubrimos unas sorprendentes imágenes tomadas el 29 de octubre de 2019. Dos días antes de Halloween, El Capricho lucía una llamativa decoración temática. Las pequeñas calabazas iluminadas y las telarañas repartidas por las mesas creaban una atmósfera festiva que contrastaba con la imagen mucho más convencional que ofrecía el establecimiento en nuestra visita de 2026. Aportaban una luz anaranjada al ambiente y hasta las copas de vino parecían formar parte de una escenografía de película.

Copa de vino tinto con calabazas talladas e iluminadas.
Imágenes de El Capricho durante la campaña de Halloween de 2019. Calabazas iluminadas, telarañas decorativas y una ambientación temática que contrastan con el aspecto mucho más sobrio y convencional que encontramos durante nuestra visita en 2026.

El vino era extremeño, con un nombre de reminiscencias religiosas.

Vino Rutas de la Pasión.

Resulta llamativo comprobar cómo un mismo local puede cambiar de personalidad según la época del año. Mientras que en 2026 encontramos una cafetería de aspecto convencional, las fotografías de 2019 muestran un espacio que abrazaba el espíritu de Halloween con entusiasmo, creando una atmósfera festiva y divertida para sus clientes. Es un buen ejemplo de cómo la decoración puede transformar por completo la percepción de un lugar sin que cambie su esencia como punto de encuentro.

Unos manteles con telarañas y unas calabacitas iluminadas nos sumergen en un ambiente cinematográfico.

Al sacar una de las copas, la cámara se me movió. El resultado es fantasmagórico. ¿Un fantasma de la víspera de todos los santos?

Al sacar la copa y las calabazas la cámara se me movió. La imagen fantasmal de una copa de vino surge entre las sombras.

Ubicación

En el barrio de Los Boliches. En la calle San Pedro esquina con Acapulco.

Teléfono: +34951239471


Notas

[1] Restaurant Guru. El Capricho Cafe – Bar. https://es.restaurantguru.com/El-Capricho-Fuengirola


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

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