14 de mayo de 2026
Aidan’s: un rincón sereno en Fuengirola
Hay bares que se visitan, y bares que se habitan.
Aidan’s pertenece a la segunda especie.
Es un lugar tranquilo, casi escondido del bullicio, donde los sofás parecen invitarte a quedarte más tiempo del previsto y la fuente del patio derrama un murmullo cristalino que convierte cualquier conversación en un pequeño remanso. Antes —hace apenas unos meses— lo regentaba una pareja irlandesa, amable, cercana, de esas que te saludan como si fueras un viejo amigo aunque te hayan visto dos veces. Ahora los dueños son argentinos, igual de atentos, igual de amables… quizá con una ventaja práctica: hablan español, lo que hace que todo fluya con una naturalidad aún mayor.
El espíritu del lugar, sin embargo, no ha cambiado.
Aidan’s sigue siendo ese refugio perfecto para ir con tu pareja, sentarse en un sofá cómodo, dejar que el canto de la fuente te envuelva y permitir que la tarde se deslice sin prisa, como si el tiempo allí tuviera otra textura.
Un bar para conversar, para descansar, para mirar.
Un bar para quedarse.
Y entre ese murmullo de agua, los sofás que invitan a quedarse y la calma que parece caer desde el techo como una luz tibia, uno descubre que Aidan’s no solo tiene encanto: tiene habitantes. Algunos humanos, otros habituales… y uno muy especial, de cuatro patas, que se cree —con razón— el verdadero heredero del lugar. Porque en cuanto cruzas la puerta, antes incluso de pedir la tapa o la cerveza, hay un personaje que te observa desde su sofá con la serenidad de quien sabe que este bar también es suyo.
El verdadero dueño del sofá
En este bar hay un cliente que no paga, no pide, no opina y, sin embargo, reina.
Un gato. El gato. El auténtico propietario del sofá.
Llega uno pensando en tomarse una tapa, una cerveza fría, un respiro del mundo, y allí está él: enroscado en su trono mullido, dormitando como si la tarde fuese suya por decreto real. Abre un ojo cuando entras, te examina con esa mezcla de indiferencia y sabiduría antigua, y decide en un instante si eres amenaza o simple ruido de fondo.

Si ve que no vas a sentarte en su sofá, vuelve a hundirse en ese sueño líquido de los gatos, como diciendo: “Muy bien, humano, puedes existir, pero sin exagerar”.
Pero si detecta —porque lo detecta siempre— que tu intención es ocupar su territorio, entonces se incorpora con una dignidad que ya quisieran muchos altos cargos, te mira con un suspiro silencioso y se marcha despacio, como quien piensa:
“Vaya pelmas… con lo bien que estaba yo aquí.”
Y tú, que venías a por una tapa, acabas sintiéndote como un intruso en un reino felino que te tolera, pero no te pertenece.
Ubicación
Si quieren saludar al gato pueden hacerlo en esta dirección:
C. Maestra Ángeles Aspiazu, 21, Fuengirola
Teléfono: +34667500159
Notas
[1]
Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de felix.ares.fm
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.
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