Ceiba en el muelle Heredia (Málaga).

14 de junio de 2026

La Ceiba en la Costa del Sol

Durante nuestro recorrido por la Costa del Sol descubrimos un árbol que parece haber encontrado aquí su segunda patria: la ceiba, ese gigante sudamericano de tronco abombado y flores deslumbrantes. No es casualidad que prospere en Málaga. Su lugar de origen —las llanuras cálidas de Argentina, Paraguay y Brasil— comparte con esta costa un clima de inviernos suaves, veranos secos y casi ninguna helada, justo lo que necesita para crecer sin sobresaltos.

La ceiba agradece la luz y la sequía: almacena agua en su tronco, resiste los veranos ardientes y se adapta a suelos pobres. Por eso los jardineros malagueños la han adoptado con entusiasmo. Crece rápido, exige poco y, cuando florece, transforma avenidas y parques en un pequeño festival de color. Sus flores —rosas, amarillas o blancas según la especie— aparecen cuando el árbol está desnudo, como si la naturaleza quisiera subrayar su belleza.

Ceiba del Muelle Heredia.

Hoy la ceiba forma parte del paisaje urbano de Málaga, desde el Muelle de Heredia hasta los paseos de Fuengirola y Marbella. Es un árbol viajero que, al llegar desde Sudamérica, encontró aquí un clima familiar y una ciudad dispuesta a celebrarlo. Y nosotros, al caminar bajo sus ramas, sentimos que la Costa del Sol guarda también un pedazo de trópico.

Notas

[1]


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

Creative Commons License

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NOTA: ya saben ustedes que el Spam está a la orden del día. Si pusiera mi dirección de correo electrónico en forma visible, mi buzón se llenaría de basura. Si quieren ponerse en contacto conmigo, pueden hacerlo en esta dirección, que pienso está suficientemente difícil para los robots.

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Restaurante Trocadero Casa de Botes – Cafetería Rooftop (Málaga).

14 de junio de 2026

Trocadero Casa de Botes es un conocido restaurante que está en el Muelle Uno de Málaga [1], está situado sobre la base del histórico edificio Malagueño de la Casa de Botes (data del año 1946).

Ya habíamos comido en otro restaurante, pero decidimos subir a la cafetería rooftop.

Faro. Muelle Uno. Mñalaga.

El restaurante está muy cerca del faro.

A la entrada del restaurante hay un letrero en el que, a duras penas, se lee Trocadero.

Letrero a la entrada del Trocadero.

No llego a entender la manía de poner letras al revés o sustituir la A por la lambda (Λ).

Hay lugares que se descubren poco a poco, como si cada escalón revelara una promesa. Así me ocurrió en Trocadero Casa de Botes, mientras subíamos hacia la cafetería rooftop. Antes de llegar arriba, el propio restaurante ya me había atrapado con una sensación inesperada de acogimiento, de refugio bien pensado.

Uno de los rincones de Trocadero-Casa de botes

El interior está decorado con maderas nobles, cálidas, casi táctiles, que envuelven el espacio con una elegancia serena. A un lado y otro se abren pequeños reservados, rincones íntimos donde dos personas pueden conversar sin prisa, aislados del mundo pero con el mar siempre presente. Son espacios que invitan a volver acompañado, a compartir una cena tranquila, a dejar que la noche avance sin urgencias.

Y entonces llega la terraza.

Una vista desde la terraza.
Palmeras desde la terraza.
El faro desde la terraza.

Arriba, el ambiente cambia: todo es luz, amplitud, aire. La vista se abre hacia el mar, que queda tan cerca que parece formar parte del mobiliario. Hay palmeras que se mecen, el faro recortado contra el cielo, y ese rumor constante del Mediterráneo que convierte la azotea en un pequeño mirador privilegiado. Es un lugar que combina lo mejor de un rooftop con lo mejor de un chiringuito elegante: altura y horizonte, pero también cercanía y brisa.

En esta ocasión fui en grupo, solo a la cafetería rooftop, y aun así la experiencia tuvo ese punto de celebración tranquila que tienen los sitios bien pensados. Pero mientras subía y después mientras bajaba, no pude evitar mirar de reojo esos reservados para dos, esos rincones de madera y penumbra suave que me parecieron perfectos para una visita más íntima.

La terraza.

Las bebidas frescas nos esperaban allí arriba, brillando en la mesa como una invitación amable. No solo prometían quitar la sed o aliviar el calor de la tarde: parecían invitar a saborear la vida, a detenernos un instante, a dejar que cada sorbo fuese una pequeña celebración. En aquel rooftop luminoso, con el mar tan cerca y la brisa jugando entre las palmeras, hasta un simple vaso frío adquiría un significado distinto, casi festivo.

Sé que volveré. La próxima vez, no en grupo, sino acompañado, para sentarme en uno de esos espacios que parecen hechos para conversar, para mirar el mar entre frase y frase, para dejar que la noche se acomode alrededor.

Tal vez, algún día próximo.

Notas

[1] Grupo Trocadero. TROCADERO CASA DE BOTES. https://grupotrocadero.com/trocadero-casa-de-botes/


Nota sobre fotos

Las fotos que se han utilizado, han sido realizadas por Félix Ares, Álvaro Ares y Vero y las licenciamos como Creative Commons. Attribution 4.0. International CC by 4.0. Puede usarlas, pero deben dar crédito a los autores y que se han sacado de la página https://felix.ares.fm

Creative Commons License

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