Nuestra siguiente parada fue Francia. Allí casi todo es francés. Primero nos atendió una camarera de la isla caribeña de Guadalupe, que pertenece a las regiones de ultramar de Francia y después el director del estand, que resultó ser un apasionado de los vinos franceses y de la comida mundial. Allí tenían vinos que no son excesivamente fáciles de encontrar en Fuengirola, por ejemplo el Sauternes, un vino blanco dulce que se hace con las uvas atacadas por el Botritis cinerea. Ya saben ustedes que la sensación de esas uvas es que están podridas, pero al fermentar dan un producto excelente. Creo recordar que el precio del vaso era de 4€.
También tenían excelentes champagnes. Algunos muy poco habituales, hechos con una sola varietal de uvas. La copa 5€.
Nosotros también tomamos un Chablis –3€– y uno de las bocas del Rhône, cuya marca no recuerdo ahora.
La experiencia fue muy agradable, sobre todo por las explicaciones que nos dio el encargado. Se veía que era un amante de los buenos vinos. Fue un placer.
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Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
He llegado tarde. Quería haber escrito este post al principio de la Feria, pero no ha sido posible. Ayer se acabó la edición vigésimo primera de la «Feria de los Pueblos» en Fuengirola. Se trata tanto de un mercado donde se venden productos de muchos países como «casetas» donde se bebe, se come y se escucha la música de diversos países.
Tal como decía, ya no vale para este año, pero como la feria viene repitiéndose durante veintiún años no es muy aventurado pensar que también lo habrá el año que viene y que estas notas podrán servir.
Tras una vuelta por las tiendas, con cosas interesantes, como por ejemplo: cecina de cabra y de caballo de León, además de las típicas de vaca, fuimos a ver la oferta de un país: Uruguay,
Y al lado nos encontramos un buen fuego en el que se están asando diversas piezas de vaca, y al laado una parrilla con otros productos como son el chorizo criollo,
ya en el interior vemos una decoración típica uruguaya:
En una pared hay un cartel como homenaje a Tabaré, que creo que refiere a un político actual, del frente amplio.
Nosotros pedimos una cerveza PILSEN, uruguaya, y un chorizo criollo. Muy apetecible. Si no recuerdo mal, el chorizo criollo unos 2,5€ y la Pilsen por el estilo.
Los precios, como vemos, son un pelín caros para Fuengirola –donde todo es muy barato–, pero son razonables. Merece la pena ir.
BUROCRACIA COMPLEJA
La crítica más grande es la enorme burocracia que hay que hacer para poder tomarte la PILSEN con el bocadillo de chorizo criollo. Primero, hay que entrar al mostrador y en la parte izquierda te toman nota de lo que vas a comer. Lo marcan en un papel. Con ese papel vas a la parte derecha, donde pides las bebidas y te cobran las dos cosas. Con el papel de la comanda de comida, sales fuera, se loo das al personal que hay allí, y al rato te traen el pedido. En mi opinión una cadena excesivamente larga y un poco demencial.
Después hay otro detallito. Me dieron los chorizos en platitos de plástico que se doblaban, yo no me lo esperaba y los cogí por el borde, se doblaron y no se cayeron al suelo porque reacciones a tiempo y los puse sobre la mesa. O bien se cambia de platillo o se advierte.
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Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con